Decisión de CITES – CoP17

 

Hoy es un día muy triste. Un grupo de personas han tomado una decisión de la cuál muy pocos se han enterado. Es probable que aún no lo sepas (y deberías especialmente si te interesan los animales salvajes). Es incluso posible que creas que no va contigo, pero te aseguro que no es así. Hoy es el día en que nos podemos ir despidiendo del rey de la jungla, hoy es el día en que la CITES (Convention on International Trade of Endagered Species) ha decidido que los leones no se deben de proteger ni cambiar de apéndice. Así dicho no suena a gran cosa, la verdad, pero te lo voy a explicar un poco más.

Lo que pasa es lo siguiente, la CITES es quien se ocupa de crear la regularización internacional pertinente para el comercio de los productos animales. Se encarga de decidir si tal o cual animal debe ser protegido y por tanto si los productos derivados de él se pueden o no importar o exportar, como por ejemplo los huesos de tigre o los cuernos de rinoceronte. Estos dos ejemplos son de animales que han sido apoyados por enormes campañas de publicidad y marketing que los han puesto en el ojo de mira del mundo entero y por tanto han pasado a formar parte de la élite de los animales protegidos, es decir, ahora son Apéndice I. Pues bien, esta última semana la CITES ha tenido su más reciente congreso internacional, donde han decidido sobre el futuro de muchas especies. Algunas nuevas han entrado en el deseado Apéndice I, no se puede ya hacer ningún tipo de negocio con ellos, sus necesidades de conservación se consideran urgentes y por tanto ahora se protege, ya que están en grave peligro de extinción. A partir de ahora toda venta, importación o exportación, relativa a estas especies queda prohibida. Mientras tanto, aquellos que se han mantenido en Apéndice II, aunque se consideran amenazados, el comercio con sus ejemplares se sigue permitiendo.

En esta decimoséptima edición del congreso de la CITES se han propuesto cambiar de Apéndice II a Apéndice I a 10 especies de mamífero, además de otras especies como aves, reptiles e incluso plantas o peces. Entres las especies de mamífero se ha incluido al león, se quiere que este felino melenudo cuente con el mismo nivel de protección que los rinocerontes o los elefantes, que no se pueda hacer negocio con la exportación de sus productos. A los rinocerontes se les ha comenzado a proteger mucho en los últimos años, igual que a los elefantes, el comercio con el cuerno de rinoceronte o del marfil son delito, nadie discute que estas especies estén gravemente amenazadas por el hombre, la caza de los ejemplares y la reducción de su hábitat han hecho que ya no cuenten con números suficientes como para mantener la especie si no se les otorga un estatus especial. Pero a nuestro rey león no se le ha otorgado, y la pregunta es por qué no? ¿Por qué demonios no se le ha otorgado protección especial? ¡Si en libertad cuenta con los mismos números que los rinocerontes! Unos escasos 20.000 ejemplares quedan, qué poquitos! O no? ¿No son pocos? Ah, claro, hay que entender las palabras clave, hemos dicho que quedan 20.000 en libertad, ¿verdad? Pero ¿cuántos hay en cautiverio? ¿Cuántos se crían al año en instalaciones que no son más granjas de león donde su existencia va encaminada exclusivamente a su venta comercial? La triste respuesta es que son miles y miles más que en libertad. Y es por esto mismo que la CITES ha decidido que los leones, que nuestro rey de la jungla, no necesita protección al mismo nivel que los demás.

Habría que explicar esto un poco mejor, verdad? ¿Cómo es posible que si se crían tan bien en cautividad y si hay tantísimos que queramos que se les suba al Apéndice I? ¿no significaría eso que no están amenazados? Ahí es donde tenemos que empezar a explicar lo que es la caza enlatada y lo que realmente es la conservación de las especies en el siglo XXI.

Si por una parte es cierto que hay muchos leones en cautividad, eso no significa, ni mucho menos, que alguno de esos leones criados en esas circunstancias vaya a volver a su hábitat natural, de hecho, ese es el problema, la escasez absoluta de hábitat en el que reintroducirlos. Además de eso, el problema también es que hay una industria entera que se basa precisamente en venderse como la solución sostenible para mantener a la especie, ya que son ellos quienes tienen los programas de cría tan exitosos, es la industria de la caza enlatada. Según ellos, si lo que hacemos es seguir permitiendo que se cacen leones enlatados, entonces estamos evitando que se cacen leones que hayan nacido en libertad. Pero claro, estos leones nunca han sido parte de un hábitat libre, ni han tenido la posibilidad de ello, y por tanto no están contribuyendo al mantenimiento de la especie. Sería como decir que tener un perro e casa está contribuyendo a la conservación de los cánidos. Tampoco es gracias a ellos que los números de leones nacidos libres se hayan mantenido, o incluso hayan incrementado en ciertos países. Eso es debido a la legislación. En los países donde la caza de leones libres se ha prohibido los números mejoran, haya o no caza enlatada. Pero, vaya que no mueven dinero y vaya si no son buenos manteniendo el engaño respecto a su labor conservacionista.

El dinero que se puede sacar de un solo ejemplar de león marea un poco. Veamos, paso por paso, cómo se le exprime la existencia a un ser y se vende como conservación. En primer lugar están los adorables cachorros, qué bonitos son madre mía, por un selfie con uno de ellos! ¡Qué bonita foto de portada en Facebook o para el Insta! ¡Lo que yo daría! ¿No?, no es eso lo que muchos piensan? Quizás conozcas a alguien que lo haya conseguido, vaya envidia! Si claro, lo que pasa es que nadie pregunta de dónde ha salido ese cachorro, ni mucho menos a dónde va, y aunque se pregunte, qué fácil es decir que el cachorro ha sido rescatado de la mano de cazadores furtivos y que en cuanto sea lo suficientemente grande se va a ir a vivir a una reserva donde pueda ser libre…ojalá fuera cierto, y como deseamos tanto que lo sea, muchos lo creen, pagan por sus fotos y se van con la conciencia tranquila, a seguir son sus vidas y a contar los ‘me gusta’ de sus fotos. El problema es que eso no es cierto. Lo cierto es que en cuanto ese cachorro pese demasiado para cogerlo en brazos y sea un poco menos adorable ya no se utilizará para los selfies, ahora tiene que ganarse la vida de otra manera. La forma en que a estos adolescentes se les saca partido es con los paseos con leones. ¡Qué emocionante poder pasear con leones libres, que pasen a tu lado, qué grandes son! ¡Qué  valiente has sido al pasear con ellos! Además que maravillosa acción conservadora estás haciendo, eso se llama ‘paseos de enriquecimiento’, es de lo que habla todo el mundo, así los leones no se aburren, pobrecitos todo el día en sus jaulas, ¿no? Pero ¿qué pasa cuando ese león es un adulto, enorme y poderoso? ¿Si un día no quiere salir a pasear con los turistas? ¿Y si te pega un zarpazo? Quizás este león ya no se pueda ganar la vida haciendo eso, verdad? Habrá que buscar otra alternativa…y ahí es donde entra la tercera y última fase de vida de nuestro rey, es cuando su sentencia de muerte está firmada. Ahora ese ejemplar se venderá a algún empresario americano (el 66% de los cazadores que van a África a cazar leones son de EEUU) o Europeo, que está dispuesto a pagar aproximadamente 30.000$ por un ejemplar de león adulto, para llevárselo a su casa y colgarlo de la pared, para hacerse unas fotos, quizás menos adorables que las de los cachorros, pero mucho más impresionantes, y que seguro que en su círculo de amigos le consideran un gran y valiente cazador. Pero claro, este señor no le dirá a nadie que ese león era prácticamente un animal doméstico, que se había criado confiando en los humanos, que lo habían sacado a biberón, que su adolescencia la había pasado jugando con las personas, que estaban sus fotos colgadas en los perfiles de miles de personas que lo habían acariciado, ni mucho menos les dirán que cuando le dieron el tiro que lo mató estaban encerrados en un recinto de unas pocas hectáreas, y que la posibilidad de ese león de salvarse eran exactamente cero. No, eso mejor no lo digamos.

Y con esto, amigo mío, se ha ganado el león su existencia. Fíjate si no ha dado beneficios nuestro gatito lindo. Y si te digo que aún queda más, todavía de cadáver se le sacan beneficios. Ahora se pueden vender su piel y sus huesos por separado. Nuestro cazador en realidad sólo se va a llevar la cabeza, así que la piel se puede vender por separado y los huesos al mercado chino como remedio de medicina tradicional. En resumen, una maravilla de negocio. Sólo tienes que tener una falta absoluta de escrúpulos, eso es todo.

Y por esto mismo la CITES ha decidido que el león no es digno de protección en el Apéndice I. Si quieres, y te sobra el dinero y te faltan los escrúpulos, puedes irte a Sudáfrica y comprar un león por catálogo para matarlo y traerte su hermosa cabeza a casa, no tendrás ningún problema en la aduana, se eso ya se han encargado.

Qué día más triste amigo. Mi rey león, te pido disculpas por el egoísmo del humano, por la falta de miras. Aquellos no quieren mirar más allá de sus bolsillos, y eso, hará que en un futuro no muy lejano quedes cómo parte de nuestro subconsciente colectivo, quizás seas nuestro nuevo unicornio, el gato melenudo.

 

Por la información con datos reales, por un cambio con sentido, por un voluntariado y turismo sostenible, por destapar los engaños y por, en definitiva, dar a conocer la realidad a la que sí debe hacerse frente cuando hablamos de palabras mayores .